Mala, mala, mala.
Los seis primeros capítulos fueron lo más aburrido de la tv desde, no sé, La hora de Bill Cosby. El séptimo cogió un poco de ritmo, eso sí, a base del autoplagio. O sea:
* Uno de los protagonistas viaja al futuro y ve que muere mucha gente
* Regresa al presente convencido de que tiene que cambiar el futuro, y busca ayuda
* Hay gente que trata de impedirselo
¿No suena de algo?
En fin.
Los tres últimos capítulos volvían a tener un poco más de ritmo, pero el capítulo final ha sido un tremendo bluff, ninguna emoción, en serio.
A ver si termina la huelga de guionistas y contratan a los de Dexter; ésos sí que saben impulsar una nueva temporada.